
En general nos gustan más los olores frescos en épocas calurosas y los olores más densos en épocas de frío. Por otro lado hay personas que no soportan los aromas pesados pero aún no he conocido a nadie que no le gusten los aromas frescos.
Es verdad que los aromas frescos tienden a desaparecer antes que los más dulces pero casi el 100% de la población utiliza uno para estar por casa, o lo aplica antes de dormir como rutina de noche.
Los motivos por los que nos gustan son varios y aquí te los contamos:
- Nos recuerda a un bebé o a nuestra niñez. Nuestra primera fragancia siempre suele ser cítrica.
- Nos recuerdan al verano y por lo tanto nos traen buenos momentos.
- Los cítricos suelen estar asociados a jabones.
- Nos evoca a un campo con rocío.
¿Te sientes identificado/a con nuestra explicación o piensas que hay otra? 🙂 ¡Cuéntanoslo!
