Después de haber asistido al gimnasio y haber hecho dieta durante los últimos dos meses como si de eso dependiera nuestra vida… ¡Comienzan las vacaciones!
Sí, hemos conseguido que nos quede impecable la ropa que había quedado guardada en el armario por un año y hemos recuperado el volumen de nuestra cintura… Felices llegamos a nuestro destino sintiéndonos orgullosos de nosotros mismos y del esfuerzo que nos ha costado.
Amanecemos, nos preparamos para disfrutar de nuestro primer día de desconexión, bajamos al hall el hotel y al ver El Buffet «con mayúsculas» se nos olvidan de pronto todos los sacrificios que hemos estado haciendo, solo podemos pensar en lo buenos que van a estar los churros mojados en café, las tostadas con mantequilla, los croissants con mermelada a la plancha… Normalmente solo nos tomamos un café y una tostada o fruta y queso fresco pero en vacaciones somos capaces de engullir un menú con varios platos cargado de calorías.
No somos de los que piensan que hay que restringir totalmente ciertos alimentos de nuestra mesa pero tenemos que aprender a comer las cantidades optimas y siempre acompañados de productos sanos.
Te aconsejamos que sigas esta regla: 40% Fruta, 40% Carbohidratos, 20% Proteína. Para conseguir las proporciones puedes imaginar la división en tu plato «siempre y cuando los carbohidratos sea pan a ser posible inegral» pero recuerda… si vas a comer bollería industrial o fritos están llenos de grasas saturadas por lo que cambia la proporción visual a: 40% Fruta, 20% Carbohidratos, 40% Proteína.
Este pequeño truco junto con el aumento de la actividad física que haremos diariamente nos ayudará a volver con cuerpazo a la ofi.
Y a disfrutar de las vacaciones que merecidas están… ¡Pero con cabeza!
